sábado, 1 de diciembre de 2018

Somos andando

“Hace cinco siglos, la gente y la tierra de las Américas se incorporaron al mercado mundial en carácter de cosas. Unos pocos conquistadores conquistados, fueron capaces de adivinar la pluralidad americana, y en ella, y por ella, vivieron; pero la conquista, empresa ciega y enceguecedora como toda invasión imperial, solo podía reconocer a los indígenas, y a la naturaleza, como objetos de exploración o como obstáculos. La diversidad cultural fue descalificada como ignorancia y penada como herejía, en nombre del dios único, la lengua única, y la verdad única, mientras la naturaleza, bestia feroz, era domada y obligada a convertirse en dinero. La comunión de las culturas americanas, y este pecado de idolatría mereció castigo de azote, horca y fuego.


Ya no se habla de someter a la naturaleza; ahora sus verdugos prefieren decir que hay que protegerla. En uno y en otro caso, antes y ahora, la naturaleza esta afuera de nosotros: la civilización que confunde a los relojes con el tiempo también confunde a la naturaleza con las tarjetas postales. Pero la vitalidad del mundo, que se burla de cualquier clasificación y está más allá de cualquier explicación, no se queda nunca quieta. La naturaleza esta en movimiento, y también nosotros, sus hijos, que somos los que somos y a la vez somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. Como decía Paulo Freire, el educador murió aprendiendo: somos andando.”

Patas arriba, Eduardo Galeano

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El miedo global

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujera a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policia.
Miedo a la puerta sin derradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.

Patas arriba, Eduardo Galeano

viernes, 2 de noviembre de 2018

Encuentro con el mar

En mi encuentro con el mar
el viento me empuja hacia adentro
erosiona lo recóndito de mi corazón
refresca el espacio de mi consciencia

Llegan tus olas a mis pies
limpiando la duda fugaz
lo confuso de la mente
el centro de mi alma

Camino firme sobre mis dedos
encontrando las rocas que nos dividen
las olas que nos protegen
la muralla empedernida

Sincronía en el baile de tus ondas
cariñosa es tu llegar a mi playa
estrellada las noches de tus ojos
y verde tu pelaje florecido

La estrechez de la vida
pule las rocas de mis sueños
haciendo verdad mi día
haciendo consciente mi noche
más profundo mi corazón
más delgada mi piel.

martes, 11 de septiembre de 2018

Dulce y delicado amor matutino
Suave como el rayo de luz que atraviesa tu ventana
Despacio se abren los soles que aparecen por las montañas
mientras tus manos recorren las praderas cubiertas por el rocio de la media noche

Y tú ...
Tú a mi lado
En una dimensión paralela que decidió cruzarse con la mía
En una canción que se compuso en tiempos de antaño

Ahí estas tú ... 
mirándome como cada mañana
rescatándome de mi sueños mas profundos.

Y ahí estas tú ...
salvador de almas perdidas, 
amador desarmado, 
domador de toros
cuidador de flores.

Ahí estas tú, 
esperando a que despierte, 
a tu lado, 
a mi lado,
en tu hombro.

lunes, 27 de agosto de 2018

la mesa del puesto vacío

Ella disfruta la música como si la recorriera por dentro, 
y a cada bocado siente las notas de la historia de amor que se pinta en la pista.
Se emociona de los arpejios que guitarrea el corazón de su sueño más profundo.
Sus dedos se mueven al compás del intenso ritmo que se entona en la sala del bar de cada noche. 

Ella no puede dormir sin su dosis de extasis español. 
Vibran sus ojos y siente la música como si fuese su propia historia.
Extraña las calles de adoquines y muros altos, las faldas largas  y las noches de bohemia. 
Extranjera en un país aislado, prófuga de sus raíces, melancólica de sus recuerdos. 

Ella, 
la misma de aquella mesa, 
la misma de todas las noches, 
la de la copa pequeña, 
la de la mesa con el puesto vacio, 
pero completa, 
llena de música de la castellana lejana; 
esa que no se conoce sin sentirla, sin besarla, sin escucharla, sin bailarla.

Aquella mujer, 
la de la mesa escondida, 
la sin miedo, 
la dominada por el acorde nocturno, 
esa que no puede dejar de bailar al compás de su corazón y dedos, 
creando historias de amor, 
historias de cuentos, 
deseando ser la protagonista. 

Brota en ella la esperada libertad de ser ella misma, 
completa como la luna, 
llena, vieja, sabia, suficiente, 
mejor que el vino que hoy llena mi copa, 
más vieja, más intensa, más esencial. 


miércoles, 15 de agosto de 2018

cautiva

.

Cautivo mi corazón en el último suspiro que te regalé aquella mañana
como si los días no pasaran, 
como si las noches no cayeran.

Cautiva mi mente en los recuerdos sepia de antaño, 
como si el color se desvaneciera con los minutos,  
como si fuesen fotos de un libro viejo.

Cautiva pero libre
a esta alma no la amarra el tiempo, ni el espacio .. 
como si  supiera que esta realidad no existe, 
que lo importante esta más adentro, 
más arriba, 
más aquí, 
más ahora

Solo yo puedo liberarme,
soy el verdugo y la cabeza a rodar
soy las cadenas y la revolución.


(y cito a la Coté del pasado)
"Corre hacia la libertad, 
como si morir fuera mejor opción que seguir en la jaula"



lunes, 4 de junio de 2018

salvaje


¿Qué más salvaje que la esencia?
¿qué más salvaje, qué más instintivo que lo que viene del espíritu?
¿Qué más salvaje que tu mismo dentro de ti?