Para esas mujeres que no sonrien
que dejaron de bailar
por esas que tienen miedo
por las que sufren desconsuelo
por las llamadas locas y débiles
por las que ya no saben quienes son
por las que no ven su propia luz
Por esas
y por muchas más
por sus madres
y por sus hijas
por mi
Por esas que se sienten solas
que dudan de su poder
por las que buscan su valor en los demás
por las que se sienten marchitas
Por esas
Por esas mujeres es por quién yo lucho
lucho por su sonrisa
por sus ojos brillantes
para que crean en ellas mismas
para que vean la belleza que yo veo en ellas
Por esas
y por todas las que no alcanzaron a pedir ayuda
por esas
por las de ayer
y por las de hoy
me pongo al servicio de sus corazones
de sus sentimientos dolidos
de sus manos heridas
de sus úteros patriarcados
por todas
por mi
por ti
domingo, 21 de abril de 2019
domingo, 9 de diciembre de 2018
guitarra revolucionaria
Me haces sonreir
con las notas que no se tocan
que aún vagan en mi habitación
como fantasmas del amor
que me devuleven a tus brazos
anhelando el pronto retorno
de tu guitarra revolucionaria
que comenzó la guerra de la felicidad
la danza del amor
y borra los límites
de lo que era mi idea de futuro
dibujando nuevos arpejios que guian las noches
sin dejar que la mente intervenga
liberando al corazón
para que decida lo que le convenga
con las notas que no se tocan
que aún vagan en mi habitación
como fantasmas del amor
que me devuleven a tus brazos
anhelando el pronto retorno
de tu guitarra revolucionaria
que comenzó la guerra de la felicidad
la danza del amor
y borra los límites
de lo que era mi idea de futuro
dibujando nuevos arpejios que guian las noches
sin dejar que la mente intervenga
liberando al corazón
para que decida lo que le convenga
sábado, 1 de diciembre de 2018
Somos andando
“Hace
cinco siglos, la gente y la tierra de las Américas se incorporaron al mercado
mundial en carácter de cosas. Unos pocos conquistadores conquistados, fueron
capaces de adivinar la pluralidad americana, y en ella, y por ella, vivieron;
pero la conquista, empresa ciega y enceguecedora como toda invasión imperial,
solo podía reconocer a los indígenas, y a la naturaleza, como objetos de
exploración o como obstáculos. La diversidad cultural fue descalificada como
ignorancia y penada como herejía, en nombre del dios único, la lengua única, y
la verdad única, mientras la naturaleza, bestia feroz, era domada y obligada a
convertirse en dinero. La comunión de las culturas americanas, y este pecado de
idolatría mereció castigo de azote, horca y fuego.
Ya
no se habla de someter a la
naturaleza; ahora sus verdugos prefieren decir que hay que protegerla. En uno y en otro caso, antes y ahora, la naturaleza
esta afuera de nosotros: la civilización que confunde a los relojes con el
tiempo también confunde a la naturaleza con las tarjetas postales. Pero la
vitalidad del mundo, que se burla de cualquier clasificación y está más allá de
cualquier explicación, no se queda nunca quieta. La naturaleza esta en
movimiento, y también nosotros, sus hijos, que somos los que somos y a la vez somos
lo que hacemos para cambiar lo que somos. Como decía Paulo Freire, el educador
murió aprendiendo: somos andando.”
Patas arriba, Eduardo Galeano
miércoles, 28 de noviembre de 2018
El miedo global
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujera a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policia.
Miedo a la puerta sin derradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.
Patas arriba, Eduardo Galeano
viernes, 2 de noviembre de 2018
Encuentro con el mar
En mi encuentro con el mar
el viento me empuja hacia adentro
erosiona lo recóndito de mi corazón
refresca el espacio de mi consciencia
Llegan tus olas a mis pies
limpiando la duda fugaz
lo confuso de la mente
el centro de mi alma
Camino firme sobre mis dedos
encontrando las rocas que nos dividen
las olas que nos protegen
la muralla empedernida
Sincronía en el baile de tus ondas
cariñosa es tu llegar a mi playa
estrellada las noches de tus ojos
y verde tu pelaje florecido
La estrechez de la vida
pule las rocas de mis sueños
haciendo verdad mi día
haciendo consciente mi noche
más profundo mi corazón
más delgada mi piel.
el viento me empuja hacia adentro
erosiona lo recóndito de mi corazón
refresca el espacio de mi consciencia
Llegan tus olas a mis pies
limpiando la duda fugaz
lo confuso de la mente
el centro de mi alma
Camino firme sobre mis dedos
encontrando las rocas que nos dividen
las olas que nos protegen
la muralla empedernida
Sincronía en el baile de tus ondas
cariñosa es tu llegar a mi playa
estrellada las noches de tus ojos
y verde tu pelaje florecido
La estrechez de la vida
pule las rocas de mis sueños
haciendo verdad mi día
haciendo consciente mi noche
más profundo mi corazón
más delgada mi piel.
martes, 11 de septiembre de 2018
tú
Dulce y delicado amor matutino
Suave como el rayo de luz que atraviesa tu ventana
Despacio se abren los soles que aparecen por las montañas
mientras tus manos recorren las praderas cubiertas por el rocio de la media noche
Y tú ...
Tú a mi lado
En una dimensión paralela que decidió cruzarse con la mía
En una canción que se compuso en tiempos de antaño
Ahí estas tú ...
mirándome como cada mañana
rescatándome de mi sueños mas profundos.
Y ahí estas tú ...
salvador de almas perdidas,
amador desarmado,
domador de toros
cuidador de flores.
Ahí estas tú,
esperando a que despierte,
a tu lado,
a mi lado,
en tu hombro.
Suave como el rayo de luz que atraviesa tu ventana
Despacio se abren los soles que aparecen por las montañas
mientras tus manos recorren las praderas cubiertas por el rocio de la media noche
Y tú ...
Tú a mi lado
En una dimensión paralela que decidió cruzarse con la mía
En una canción que se compuso en tiempos de antaño
Ahí estas tú ...
mirándome como cada mañana
rescatándome de mi sueños mas profundos.
Y ahí estas tú ...
salvador de almas perdidas,
amador desarmado,
domador de toros
cuidador de flores.
Ahí estas tú,
esperando a que despierte,
a tu lado,
a mi lado,
en tu hombro.
lunes, 27 de agosto de 2018
la mesa del puesto vacío
Ella disfruta la música como si la recorriera por dentro,
y a cada bocado siente las notas de la historia de amor que se pinta en la pista.
Se emociona de los arpejios que guitarrea el corazón de su sueño más profundo.
Sus dedos se mueven al compás del intenso ritmo que se entona en la sala del bar de cada noche.
Ella no puede dormir sin su dosis de extasis español.
Vibran sus ojos y siente la música como si fuese su propia historia.
Extraña las calles de adoquines y muros altos, las faldas largas y las noches de bohemia.
Extranjera en un país aislado, prófuga de sus raíces, melancólica de sus recuerdos.
Ella,
la misma de aquella mesa,
la misma de todas las noches,
la de la copa pequeña,
la de la mesa con el puesto vacio,
pero completa,
llena de música de la castellana lejana;
esa que no se conoce sin sentirla, sin besarla, sin escucharla, sin bailarla.
Aquella mujer,
la de la mesa escondida,
la sin miedo,
la dominada por el acorde nocturno,
esa que no puede dejar de bailar al compás de su corazón y dedos,
creando historias de amor,
historias de cuentos,
deseando ser la protagonista.
Brota en ella la esperada libertad de ser ella misma,
completa como la luna,
llena, vieja, sabia, suficiente,
mejor que el vino que hoy llena mi copa,
más vieja, más intensa, más esencial.
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